Albert Einstein: “La vida es como andar en bicicleta, si quieres mantener el equilibrio, debes seguir adelante”
Cómo aplicarlo en el dÃa a dÃa
Hay tres momentos concretos en los que esta idea puede ser útil:
La bicicleta también frena y cambia de dirección
Einstein no dijo que hubiera que pedalear sin parar o sin rumbo. En una bicicleta real, a veces toca frenar, ajustar la dirección o recuperar el aliento antes de continuar. Eso no es detenerse, en cambio es parte del movimiento.
Descansar puede ser parte del avance si ayuda a recuperar energÃa real. Dormir bien, bajar el ritmo cuando hace falta o dejar algo pendiente para mañana no son señales de abandono. Son ajustes de dirección.
Lo que sà importa es tener algún sentido de hacia dónde se va. Moverse sin dirección durante mucho tiempo puede generar más confusión que quietud. La frase de Einstein implica mantener el propósito de elegir, aunque sea provisionalmente, hacia dónde moverse.
Lo que la frase no pide
No pide velocidad. No pide que todo esté resuelto. No pide que el camino sea recto ni que no haya caÃdas. La bicicleta es una imagen de constancia, no de perfección. Cualquiera que haya aprendido a montar en bici sabe que el equilibrio aparece con la práctica, no antes de empezar.
Cuando la vida se tambalea, a veces lo que devuelve el equilibrio es un movimiento pequeño pero decidido. No hace falta saber adónde lleva con exactitud. Hace falta empezar a pedalear.